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compromiso por parte de estos actores para aportar resultados durante el proceso de la investigación basada en su práctica. 214 En el análisis de contenido sobre características generales de las TCA referenciadas por los IC, los resultados muestran un hilo conductor con lo reportado en la literatura relacionado con el uso de TCA propias del país para estimar ingesta de nutrientes. La literatura reporta que lo ideal es que cada país tenga un programa establecido para la gestión de sus propios datos de composición de alimentos y que los considere un recurso nacional público tan importante como cualquier otra colección nacional de datos (6). Es así, que en varios estudios de estimación de ingesta alrededor del mundo, se comprueba que se utilizan las TCA del propio país (31-34). En el presente estudio, a pesar de la diversidad de TCA, la mayoría proceden de Latinoamérica, lo que muestra una selección apropiada de una TCA nacional o provenientes de la región Suramericana. La literatura científica indica escasos estudios originales realizados en Ecuador para valorar ingesta alimentaria, en los que las TCA usadas no son las de Ecuador o no se especifica la TCA que se aplica (19, 35, 36). A modo de ejemplo, en el estudio de evaluación nutricional de la dieta ecuatoriana, los autores no utilizaron una TCA específicamente ecuatoriana, sino que diseñaron un software “Nutriplato” basado en datos de tablas del USDA y LATINFOODS, para determinar la composición nutricional de los platos (19). Es importante resaltar que LATINFOODS, no es específicamente una TCA, sino que es una compilación de datos adecuados y fiables de composición de alimentos internacionales agrupados por países. LATINFOODS constituye una red mundial para promover la participación y la cooperación internacional en la difusión de los datos (27). Por esta razón, posiblemente ninguna universidad en sus respuestas señaló una TCA de un país concreto cuando se refirió a LATINFOODS. Otro estudio acerca del conocimiento y percepción del consumo de sal y el etiquetado nutricional en la población de Ecuador, Argentina y Costa Rica, no especifica la TCA utilizada para determinar la ingesta de sodio de los alimentos frescos y procesados (35). Los estudios epidemiológicos actuales de valoración de ingesta alimentaria, se centran principalmente en la selección de instrumentos validados de recogida de información, tales como cuestionario de frecuencia de consumo, recordatorio de 24 horas entre otros, para minimizar posibles sesgos metodológicos (31-39). Sin embargo, son pocos los estudios que se centran en la selección de las TCA, a pesar que se han descrito limitaciones y sesgos en las características de las TCA para la determinación de nutrientes (2,5,19). En el presente estudio se analizaron variables metodológicas de las tablas de composición de alimentos, en lo que se evidenció que en su mayoría las TCA y BDCA, utilizan el método indirecto en su construcción. Algunos autores están de acuerdo que la elaboración de una TCA es compleja y costosa, lo cual justifica la utilización de métodos indirectos (6,18). A pesar que el método indirecto es el más usado según indican los datos del presente estudio, la información metodológica de procedencia y métodos analíticos de los alimentos es inexistente y, en otros casos ni se especifica el tipo de método. En éste sentido, estudios publicados cuestionan tanto los sesgos, como la rigurosidad y validez científica del uso de estas TCA (2,5,30,37). Para controlar los posibles sesgos del método indirecto, las tablas deberían de indicar, los datos originales de los análisis directos de donde proviene el alimento, las técnicas empleadas de muestreo por alimento, el origen de las muestras, los cálculos y ponderaciones utilizadas en las estimaciones de las concentraciones de nutrientes, para generar datos menos Ortiz-Moncada R. y cols. subjetivos y transferibles para la comunidad científica y para la población (2, 5, 6). La TCA ecuatoriana del año 1965, fue la única elaborada por el método directo por el Ministerio de Previsión Social y Sanidad (extinto en la actualidad) (36). En ella se presentan los resultados obtenidos en 1136 muestras recolectadas de 568 alimentos diferentes en todo el país (16). Anterior a ésta, la tabla de alimentos data de 1952 elaborada por el Instituto Nacional de Nutrición del Ecuador (36). Una de las limitaciones de la TCA del 1965, es su antigüedad, por lo tanto se cuestionan los análisis bromatológicos ya que han cambiado desde hace 50 años, al igual que las variaciones de especies y de producción de alimentos, la composición de sus nutrientes, como lo muestran algunos estudios (40). La versión actualizada del año 2010 tanto en formato impreso y digital consiste en una tabla en Excel, que carece de información general y metodológica de la procedencia de los alimentos incluidos, lo que inhabilita su uso para estudios de dieta. Aunque el método directo es el ideal, la TCA ecuatoriana del 1965 presenta algunas limitaciones en su proceso de construcción en las técnicas empleadas de muestreo. El tipo de muestreo no probabilístico utilizado limita la inclusión de alimentos de especies representativas de todas las regiones geográficas de Ecuador (16). Para la determinación bromatológica de los nutrientes, se tomó sólo una muestra para la mayoría de los alimentos. Algunos estudios sugieren emplear técnicas adecuadas de muestreo de mas de una muestra, ya que por tratarse de materiales biológicos, un producto alimenticio muestra variaciones en su composición y, suele presentar variabilidad estadísticamente significativa (38,41). A modo de ejemplo, hay diferencias en el contenido de macronutrientes de algunas variedades menos conocidas y variedades silvestres ampliamente consumidas de arroz que puede variar desde 5 a 13% como lo muestra el estudio realizado por Burlingame et al (2009). Los autores concluyen relevante ésta variabilidad, ya que la ingesta de una sola variedad de alimento, en lugar de otra, puede ser la diferencia entre la deficiencia de micronutrientes y la adecuación de micronutrientes (42). Por el contrario, otro estudio muestra que al analizar determinados oligoelementos en muestras de frutas y verduras cultivadas en un país como México y compararlos con los análisis descritos en tablas de composición de alimentos europeas, no hubo diferencias consistentes entre los datos mexicanos y europeos (43). Por estas razones expuestas, los errores sistemáticos en las estimaciones de las TCA, se podrían minimizar, utilizando una base de datos común de composición de alimentos entre países para armonizar normas que mejoran la calidad de los datos (44). Los errores sistemáticos, serian entonces consistentes entre países, por lo tanto los datos serían más comparables (5). Entre las bases de datos común se pueden citar a modo de ejemplo FAO/INFOODS (27), las de United States Department of Agriculture, Agricultural Research Service –USDA- (29) y, la del -European Food Information Resource- EuroFIR que recoge información de bases de datos europeas (45). Hoy en día, estas bases de datos han cobrado mayor relevancia, por el aumento en la ingesta de alimentos frescos modificados genéticamente, de alimentos procesados, fortificados entre otros, que son de interés particular para la valoración dietética y determinantes causales de enfermedad. La necesidad de conocer la composición de nutrientes y de otros elementos que se encuentran en estos alimentos es necesaria incluirla en estas bases de datos, ya que actualmente esta información está limitada y poco disponible (46).


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