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Horarios de alimentación y sueño en adolescentes chilenos de San Antonio, V Región: su asociación con obesidad y distribución de adiposidad corporal 125 desayuno diariamente. La Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA, 2010-2011) (5), reveló un cambio de distribución de comidas de los chilenos, 82% de los chilenos “tomaba once” (horario de media tarde) a las 20:00 horas, en cambio, la cena estaba presente sólo en 29% de los chilenos y el almuerzo se observaba en 96%. El desayuno en tanto tuvo una leve disminución, de 94% que registró la Encuesta Nacional de Vida y Salud del Ministerio de Salud en 2000, a 90% en este estudio. La adolescencia es un periodo de transición fisiológica, cognitiva, social y cultural, con cambios frecuentes en los patrones de alimentación: colaciones poco saludables, saltarse comidas, comer fuera del hogar, consumir comida rápida y realizar dietas, especialmente entre las mujeres. Estudios prospectivos estadounidenses han documentado una asociación inversa entre frecuencia de ingesta de desayuno e índice de masa corporal, incluso ajustando por variables como sexo, edad, nivel socioeconómico y variables psicosociales (6-8). Por otra parte, se ha observado una asociación inversa entre frecuencia de comidas diarias y la prevalencia de obesidad en adolescentes (9,10). No hay suficiente evidencia en nuestro medio acerca del número de alimentaciones y su asociación con el estado nutricional. Otro factor que puede influir en la ingesta dietaria de los adolescentes es el número de horas de sueño. La tendencia a una menor duración del sueño en los adolescentes se ha desarrollado en el mismo periodo que el dramático aumento de la prevalencia de obesidad (10). Estudios epidemiológicos en distintas poblaciones han demostrado que un menor número horas de sueño se asocia negativamente con el IMC y determina un mayor riesgo de obesidad (11,12). También hay evidencia que sugiere una consistente relación entre una duración corta del sueño y la adiposidad corporal central (12-14). El objetivo de este estudio fue analizar la asociación entre horarios de alimentación y de sueño, con el riesgo de obesidad y de adiposidad central o periférica aumentadas, en adolecentes chilenos de la ciudad de San Antonio. SUJETOS Y MÉTODOS Se realizó un estudio transversal en adolescentes pertenecientes a un estrato socioeconómico bajo, asistentes a un colegio municipal de San Antonio, V Región de Chile, entre los años 2011 y 2012. Se incluyeron adolescentes de ambos sexos, con edades entre 12 y 19 años, después de firmar con sus padres un consentimiento y asentimiento informados según pautas del Comité de Ética del INTA. Los criterios de exclusión fueron: enfermedad crónica, trastorno metabólico asociado a obesidad, trastorno de conducta alimentaria, tratamiento con medicamentos o participación de algún tipo de intervención nutricional por alguna patología ya diagnosticada. El tamaño muestral se calculó en base al estudio de Sjoberg et al (15). Para la variable frecuencia de consumo de desayuno, se consideró la prevalencia mínima de 65%. Se consideró un poder de 80% y un error alfa de 5%. La muestra requerida para realizar este estudio fue de 245 adolescentes y se consideró un 15% de posibles pérdidas. Las variables de resultado principales fueron el índice de masa corporal, la circunferencia abdominal y los pliegues cutáneos. La estatura se midió en balanza de brazo (SECA), el peso en la misma balanza; la circunferencia abdominal se midió sobre las crestas ilíacas y horizontal al ombligo, con cinta métrica plástica (SECA). La variable índice de masa corporal se analizó de forma continua y categórica como estado nutricional, de acuerdo al IMC del referente CDC-NCHS, en obesidad (IMC > o igual al p95), riesgo de obesidad (IMC entre p85 y p95), normal (IMC entre p10 y p85), según sexo y estadios de Tanner. El porcentaje de grasa corporal se calculó a través de la ecuación de Deurenberg y Westrate, que utiliza la sumatoria de 4 pliegues cutáneos (bicipital, tricipital, suprailíaco, subescapular) y se analizó en forma categorizada como grasa corporal total aumentada (> percentil 90) o normal. Se consideró aumentada en los sujetos con ≥ 30%, por ser el punto de corte asociado al mayor riesgo biológico en población infantil (15). La circunferencia abdominal, se analizó en forma categórica como obesidad abdominal o no, definida como la circunferencia abdominal ≥ p90 del referente NHANES III, por sexo y edad (16). Para la frecuencia de desayuno, se dividieron en los que tomaban desayuno en forma regular (≥ 5 veces/semana) e irregular (< 5 veces/semana). Para el número de comidas diarias principales se clasificaron en 2 grupos: ≤3 comidas/ día y = 4 comidas/día (desayuno, almuerzo, horario de tarde (once) y cena. Según el número de horas de sueño nocturno se clasificaron en 2 grupos: duración corta de sueño (<9 h/ noche) y normal (≥ 9 h/ noche) (17). Se efectuó una encuesta por un entrevistador en un día de la semana, consultando sobre la frecuencia con que el adolescente tomaba desayuno, la calidad del desayuno ( lácteos, cereales, fruta, golosinas, infusiones de té o café), el número de comidas diarias principales (no se consideró comidas y golosinas a deshoras), el tipo de familia (mono o biparental), el número de hermanos, la actividad física extraescolar (tipo y frecuencia), la escolaridad parental (mayor grado de uno de los padres), el consumo de tabaco, factores psicosociales como sensación de bienestar con el peso corporal, realizar dietas para controlar el peso, saltarse comidas; factores familiares como el comer en familia, tomar desayuno con alguno de los padres y hábitos de sueño (horas de sueño diurno y nocturno, en días de la semana y fines de semana). Luego, se realizó un examen físico médico con medición del peso, talla, circunferencia abdominal y pliegues cutáneos. El foco central del análisis fue examinar la asociación entre la frecuencia del consumo de desayuno y la frecuencia de comidas diarias y medidas de adiposidad como IMC, circunferencia abdominal y adiposidad corporal total, así como la asociación de éstas con el número de horas de sueño nocturno. Se utilizó chi-cuadrado para analizar estadísticamente las asociaciones entre las variables categóricas. Para la comparación de 2 grupos se aplicó la prueba t de Student (índice de masa corporal, porcentaje de grasa corporal y perímetro abdominal entre los que tomaban o no desayuno regular) y para comparar más de 2 grupos se aplicó ANOVA. Se utilizaron modelos de regresión lineal para evaluar la importancia de las variables independientes en el índice de masa corporal, circunferencia abdominal y grasa corporal total. La escolaridad parental, actividad física, tabaco, alcohol, tipo de familia y factores psicosociales fueron evaluadas como potenciales variables confundentes de la relación entre la frecuencia de consumo de desayuno y el número de comidas diarias e índice de masa corporal y adiposidad corporal. El estudio fue previamente aceptado por el Comité de Ética en Investigaciones del INTA de la Universidad de Chile y se solicitó consentimiento y asentimiento escrito a los padres y niños. Los datos fueron procesados en una planilla EXCEL y en STATA 11.0.


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