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149 Hábitos alimentarios en estudiantes de medicina de primer y sexto año de una universidad privada de Lima, Perú los hábitos alimentarios, 13,3% de los estudiantes de primer año y 18,7% de los estudiantes de sexto año presentaban un consumo de comida rápida y gaseosas de al menos tres veces por semana (tabla 1). En cuanto a la frecuencia de comidas, el porcentaje de estudiantes que siempre consumen desayuno, almuerzo y cena fue 51,3%, 82,8% y 40,1% respectivamente. Al comparar estas variables con el año de estudios, se encontró diferencia significativa en cuanto al almuerzo, que fue consumido por el 88,1% de los estudiantes de primer año y 75,9% de los estudiantes de sexto año (p=0.0017). El consumo del resto de alimentos no estuvo asociado al año de estudios (figuras 1, 2 y 3). Al evaluar el consumo de los diferentes tipos de alimentos entre estudiantes de primero y sexto año, 28,9% consumía comida rápida y 37,8% consumía gaseosas frecuentemente. Al comparar el consumo frecuente de distintos alimentos con el año de estudios, se encontró diferencias significativas en cuanto al consumo de: leche (p=0.023), café (p=0.028) y alcohol (p=0.000). (tabla 2). En cuanto a los factores asociados al consumo frecuente (al menos tres veces por semana) de comida rápida y bebidas gaseosas, el análisis de múltiples variables determinó los siguientes: cursar el sexto año de estudios (RP=1,55; IC95%: 1.02-2.35), y tomar desayuno siempre (RP=0,39; IC95%: 0,23-0,64). No se encontró asociación significativa con las otras variables (tabla 3). DISCUSIÓN Actualmente se recomienda el consumo de tres o más alimentos al día para mantener los niveles de glucosa necesarios para realizar las actividades diarias (27). Sin embargo, sólo 11,5% de los estudiantes de primer año y el 30,1% de los de sexto año consumen por lo general tres o más comidas al día. Estas cifras bajas requieren estudios posteriores, aunque posiblemente se deban a un estilo de vida desordenado, producto de la exigencia académica y la falta de educación alimentaria. Bajo esta hipótesis, los estudiantes de primer año estarían más expuestos, probablemente porque tienen que adaptarse bruscamente a un nuevo estilo de vida, descuidando su alimentación (28). Aunque se ha observado que esta adaptación depende del colegio de procedencia y de las herramientas que tengan los estudiantes para afrontar los cambios (29). De cualquier manera, estos resultados reflejan la necesidad de que las universidades cuiden el bienestar físico y mental del estudiante durante los primeros ciclos, brindándole las herramientas necesarias para afrontar los cambios sin caer en malos hábitos ni trastornos de la conducta alimentaria (30,31). El 15,6% de los encuestados consumían comida rápida y gaseosas frecuentemente (al menos tres veces por semana), lo cual guarda similitud con estudios realizados en estudiantes universitarios en otros países (32,33), y que refleja un problema de malos hábitos alimentarios que debe ser abordado por las FIGURA 2 Frecuencia de consumo de tipos de alimentos en estudiantes de primer año.


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