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de Sacha Inchi o de su aceite, a efectos de reflexionar sobre las ventajas de su ingesta. 168 METODOLOGÍA Se revisaron las bases de datos Elsevier Scopus, EBSCO y Journal Science Direct y se buscaron artículos publicados en el periodo 2000-2105 utilizando como palabras clave Sacha Inchi, Plukenetia volubilis L., maní del Inca e inca peanut en título, resumen y palabras claves, en revistas arbitradas. Los ácidos grasos y la salud cardiovascular El auge del impacto positivo en la salud cardiovascular derivado de la adopción de dietas como la mediterránea, fue puesto en evidencia por los resultados de estudios multicéntricos extensos como el de PREvención con DIeta MEDiterránea (PREDIMED). En promedio, este tipo de dieta provee entre 33 y 42 % de la ingesta calórica total de los individuos en forma de lípidos, 15% en forma de proteínas y el resto en forma de carbohidratos, lo que la convierte en una dieta relativamente rica en grasa de origen vegetal (18) y otorga un importante papel a los lípidos, implicándolos en los beneficios hallados. La evidencia actual indica que sus ventajas estarían asociadas con un óptimo balance entre los diferentes alimentos y componentes dietéticos (19) y muy relacionado con el contenido de aceite de oliva (20,21) a lo que se suma su capacidad para evitar la peroxidación de lípidos y de lipoproteínas dado su contenido en tocoferoles, tocotrienoles, β-caroteno y diferentes compuestos fenólicos con potente acción antioxidante (19). Desde una perspectiva química, los ácidos grasos pueden clasificarse en saturados e insaturados. Éstos últimos, se reconocen con la letra omega (ω) seguida por el número correspondiente a la posición del carbono que lleva la insaturación, comenzando a numerar desde el grupo metilo terminal. Entre los ácidos grasos insaturados tenemos los ácidos grasos ω-9 como el ácido oleico (18:1; AO) presente en el aceite de oliva, ácidos grasos ω-6 como el linoleico (18:2; LA) presente en los aceites vegetales y los ω-3 entre los que se encuentra el ácido alfa linolénico (18:3; ALA), que se halla presente en cantidades importantes en algunas especies vegetales como el Sacha Inchi. El aceite de pescado, rico en ácidos grasos insaturados ω-3, representados fundamentalmente por el ácido eicosapentaenoico (20:5; EPA) y el docosahexaenoico (22:6; DHA) (22), ha mostrado mejorar los perfiles lipídicos, sin embargo la aceptación cultural de su sabor ha dificultado su incorporación a la dieta (23), lo que justifica la necesidad de hallar nuevas fuentes con mejor palatabilidad pero igualmente saludables. En humanos, las vías metabólicas endógenas para convertir ALA en EPA y EPA en DHA son limitadas (entre 0,2% a 8 % de ALA es convertido en EPA y entre 0% y 4 % de ALA a DHA), pero existen estudios que sugieren que ALA podría tener acciones cardiovasculares benéficas, aunque todavía sin resultados concluyentes (24), por lo que se deben continuar estudios del impacto del consumo de fuentes vegetales, ricas en este tipo de ácidos grasos, y evaluar su consideración como sustituto o suplemento en aquellas poblaciones que no consumen los provenientes de fuentes marinas. Composición de Sacha inchi La semilla de Sacha inchi, presenta alrededor de 48-50% de aceite y 27-28% de proteínas altamente digeribles y ricas en aminoácidos esenciales, excepto leucina y lisina (2). El aceite obtenido de su semilla está compuesto, en su mayor parte por Alayón A. y Echeverri I. ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) que incluyen 42-48% de ALA y 32-37% de LA, con 12 % de monoinsaturados (MUFA). Aun cuando se establecieron diferencias al comparar la composición química de las semillas de diferentes especies, en todas ellas fue apreciable un importante contenido de ALA y una baja relación ω-6/ ω-3, así como cantidades considerables de tocoferoles, fitosteroles y compuestos fenólicos, responsables del elevado poder antioxidante de sus derivados (25). Semillas de Sacha Inchi cultivada en Colombia, mostraron un elevado contenido de aceite (41,4%) y proteínas (24,7%), mientras que su aceite, compuesto principalmente de lípidos neutros, estuvo constituido en 50,8% por ácidos grasos ω-3 y 33,4% de ω-6, similar a lo hallado en otros países (7). Al comparar una muestra de aceite obtenida de Sacha inchi cultivado en el Municipio de Ibagué, Colombia, con aceite de oliva virgen, reconocida como un referente saludable para consumo, se encontró que los aceites de Sacha presentaron mayor índice de yodo y menores índices de acidez y de peróxidos, independientemente del método de extracción aplicado (soxhlet o reactor de flujo forzado) lo cual resulta ser una deseable combinación de elevados porcentaje de insaturaciones con adecuados indicadores de estabilidad (26), características congruentes con lo hallado en un aceite de Sacha comercial de Perú (27). El aceite obtenido de semillas de Sacha Inchi de origen peruano, Follegatti y cols. hallaron tocoferoles (gamma y delta) en una concentración de 2,39 g/Kg, que aportan a conferir resistencia ante procesos de oxidación (28). Seguridad y ventajas del consumo de Sacha Inchi A pesar del notable incremento en el número y diversidad de publicaciones con resultados de investigaciones sobre el cultivo de las plantas de Sacha Inchi y la caracterización de sus partes y derivados, no es igualmente abundante las investigaciones orientadas a evaluar cambios metabólicos derivados de su consumo. Sin embargo, aunque menos numerosas, las evidencias actuales muestran un camino prometedor y permiten estimar en las semillas y en los derivados de Sacha Inchi un interesante potencial agroindustrial. La mayor cantidad de estudios se han desarrollado en Perú, en modelos animales y en humanos, y han permitido demostrar que su consumo es seguro y confiable, lo que también se deduce del hecho de ser un alimento de consumo ancestral. De hecho, numerosas tribus indígenas americanas lo utilizaban para recuperar fuerzas o aprovechaban el uso de su aceite y harina, a manera de ungüento para dolores musculares y con acciones cosméticas (6,29). Entre los estudios en modelos animales, se destaca una investigación realizada en ratones de la cepa Nish, sometidos a una dieta balanceada y dosis crecientes de aceite de Sacha Inchi, en la cual reportaron una dosis letal DL50 de 111,65 mL/kg de peso (30). La mortalidad, en dosis mayor a 64 mL/ kg peso, fue dosis dependiente y se relacionó con disminución de peso y diarrea. En ratas macho Holtzman, por su parte, utilizando dosis repetidas por 60 días, se mostró que la ingesta de aceite de Sacha Inchi es inocua en esas condiciones, con una DL50 mayor a 37 g/kg de peso corporal, lo cual muestra la seguridad de su consumo en esta especie (31). Otro estudio en ratas albinas Holtzman, tratadas durante 15 días con una dieta conteniendo 15 % de grasas saturadas, produjo un aumento de colesterol en5,6%, de triglicéridos en 45%, de VLDL y LDL en 45 y 21%, respectivamente, y disminución de HDL en 25%. A continuación se dividieron en un grupo control negativo que recibió solución fisiológica,


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