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169 Sacha Inchi (plukenetia volubilis linneo): ¿una experiencia ancestral desaprovechada? Evidencias clínicas asociadas a su consumo un grupo control positivo con lovastatina (20 mg) y un grupo intervenido con Sacha Inchi a diferentes dosis. Para los niveles de triglicéridos, los resultados mostraron un descenso del 40,5 % en el grupo que recibió una dosis de 1 mg/Kg de peso de Sacha Inchi, y 23 % en el grupo que recibió lovastatina mientras que en el grupo control negativo se observó un incremento del 1 %. No obstante, se vio incremento de triglicéridos en los animales intervenidos con dosis de Sacha de 0,5 y 2 mg/ Kg de peso. Para colesterol de LDL, Sacha inchi mostró ser eficaz a la dosis de 0,5 y 2 ml/Kg disminuyendo este indicador en 19% y 7%, respectivamente, con efecto superior al de la lovastatina (6%). Se observó un incremento de 7,6 y 10 % en los niveles de colesterol total a las dosis de 0,5 y 1 mg/Kg, siendo inferior al aumento en el grupo tratado con lovastatina (14%). Estos resultados muestran acciones del aceite de Sacha comparables y en ocasiones superiores al tratamiento con lovastatina, y parecen indicar que los efectos sobre la lipemia podrían depender de las dosis, las cuales debieran ser ajustadas convenientemente a fin de optimizar su actividad (30). En un estudio llevado a cabo en Rattus rattus var albinus alimentadas al inicio con una dieta rica en grasas, se suministró aceite de Sacha inchi, gemfibrozilo o solución fisiológica a fin de comparar el efecto hipolipemiante de los tratamientos. Los resultados mostraron una disminución de los niveles de triglicéridos séricos a la primera y segunda semana de tratamiento, en porcentajes de 35,42 % y 45,57 % respectivamente para Sacha Inchi; 34,81 % y 44,83 % respectivamente para gemfibrozilo y 30,03 % y 27,24 % respectivamente para solución fisiológica, lo que demuestra una eficacia similar del aceite con respecto al medicamento ensayado (32). Estudios en personas con hipertrigliceridemia han demostrado que los ácidos grasos ω-3, cuando son consumidos por 12 semanas en concentraciones de 2, 3, y 4 g/día, inducen reducciones de 25,9%; 25,5% y 30,9%, respectivamente, lo que resulta estadísticamente significativo cuando se compara con la disminución de 4,3 % obtenida con aceite de oliva, siendo efectivo también para la reducción de colesterol no HDL y LDL, mostrando los beneficios de incorporar este tipo de ácidos grasos en el tratamiento de estos desórdenes (33). De acuerdo con las evidencias disponibles, resulta pertinente enfocar los esfuerzos en el estudio de aceites vegetales ricos en ácidos grasos ω-3, como el caso de Sacha Inchi, tomando en consideración posibles ventajas derivadas de la mejor aceptabilidad del producto, en comparación con los aceites de pescado, y la posibilidad de poder aplicarlo como una alternativa terapéutica dado el menor riesgo de efectos secundarios o interacciones medicamentosas. En personas aparentemente sanas, el consumo de 10 o 15 mL de aceite de Sacha Inchi en las mañanas, durante un periodo de 16 semanas, mostró buena aceptabilidad así como ausencia de efectos secundarios clínicos. Muy escasamente se reportó aumento de la frecuencia de las deposiciones, a diferencia de la presencia de diarrea que había sido un efecto hallado en estudios con animales. Lo anterior permitió concluir que el consumo de 10-15 mL de aceite de Sacha Inchi resultaba seguro y aceptable para ser recomendado para consumo humano. En ese mismo estudio se observó una disminución en las cifras de colesterol total y LDL, así como un aumento significativo en el colesterol HDL, sin modificación en los niveles de triglicéridos ni glucosa, aunque con incremento de insulina e índice HOMA, los cuales sin embargo no alcanzaron niveles de insulinoresistencia (34). En estudios realizados con adultos jóvenes pudo observarse que la adición de 50 g de maní de Sacha Inchi previene el aumento postprandial de triglicéridos producido por la ingesta de una carga de 82 g de aceite de oliva (35). Sumado a lo anterior, la ingesta de 30 g de semillas de Sacha Inchi diarios, durante 6 semanas, mostró una notable mejoría de los perfiles lipídicos en el grupo intervenido, comparado con un grupo similar que no consumió Sacha, con disminución en los niveles de colesterol total de 14,02 %, LDL 20,48 % y de triglicéridos 36,37 %, respecto a los valores iniciales con diferencia significativa respecto a los cambios hallados en el grupo control, que mostró aumentos del 8,15%; 5,82% y 6,41%, respectivamente. En el grupo intervenido con Sacha se obtuvo un aumento de 18,97% en HDL, contra un aumento del 13,1% en el grupo control (36). El consumo diario durante 4 meses de 5 o 10 mL de aceite de Sacha Inchi, conteniendo 2 g de ácidos grasos ω-3 por cada 5 mL, en pacientes con hipercolesterolemia mostró, para la ingesta de 5 mL, disminución en los niveles de colesterol total, LDL, VLDL, no-HDL, ácidos grasos no esterificados (AGNE) y triglicéridos, aumento significativo de HDL y ausencia de cambios en los niveles de glucosa e insulina; la dosis de 10 mL mantuvo la disminución en el colesterol total, LDL, no-HDL y AGNE, no mostró disminución de triglicéridos y provocó un ligero incremento de la glucosa e insulina al final del estudio. Lo anterior parece indicar la existencia de una dosis máxima, más allá de la cual la ingesta del aceite no incidiría favorablemente en los marcadores lipídicos de riesgo cardiovascular y, para el caso de la insulina, podría verificarse un efecto de saturación en sus receptores. En ningún caso se observaron efectos secundarios ni rechazo a su ingesta, lo que muestra la inocuidad de su consumo y su aceptabilidad (37). CONCLUSIONES El consumo del maní de Sacha Inchi o sus derivados, caracterizados por su elevado contenido de ácidos grasos poliinsaturados ω-3 y ω-6, se ha relacionado con la mejoría del perfil bioquímico relacionado con riesgo cardiovascular, lo que permite suponer beneficios a mediano y largo plazo, en acciones preventivas de distintos niveles. Su acción, en términos de mejoramiento de los perfiles lipídicos tanto en ayunas como posprandiales, podría resultar una oportunidad sin precedentes de hacer frente, con un producto natural, a los índices de morbimortalidad por estas causas, especialmente tomando en consideración el fracaso de estrategias basadas en la disminución de la ingesta grasa, y en los intentos infructuosos para aumentar las concentraciones de lipoproteínas de alta densidad, que ha sido uno de los hallazgos en las intervenciones con Sacha Inchi. Sumado a ello, de confirmarse la presencia de actividad biológica comparable a opciones farmacológicas, y una vez ajustadas las dosis que optimicen su actividad, el consumo del aceite o el maní de Sacha podría constituirse en una alternativa natural que evitaría los riesgos de interacciones medicamentosas o efectos secundarios de dichos medicamentos. Su consumo ancestral, sumado a los resultados de las investigaciones en modelos animales y en humanos, ha demostrado la inocuidad y ha permitido evidenciar que su sabor no es un problema al momento de considerar su inclusión como aceite de mesa, en forma de complemento alimenticio, o como alternativa terapéutica. La presencia de compuestos antioxidantes podrían contribuir con efectos protectores del daño oxidativo celular, al tiempo que otorgan al producto características fisicoquímicas que aseguran su estabilidad y le confieren un elevado potencial agroindustrial. Es importante continuar los estudios que permitan


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